Anécdotas de Toreros Andaluces (y II)

1. Brindis

En cierta ocasión, toreando en Zaragoza, Ignacio Sánchez Mejias le brindó un toro a su buen amigo José Pérez de Guzmán, un onubense muy entusiasta del toreo enterizo y emocionante de Sánchez Mejías.

– Te brindo –le dijo– la muerte de este toro… y espero que la Virgen, la nuestra, la del Rocío –recalcó–, no ésta, la del Pilar, me ayude.

En la plaza se armó la de San Quintín. «Ha menospreciado a la Pilarica», gritaban los maños, justamente enojados.

Antonio Conde, que acostumbraba a contar a don Gregorio Corrochano las incidencias de las corridas, le puso al ilustre cronista de ABC este telegrama:

«Ya sabrá usted lo ocurrido en Zaragoza. Es que ya exponemos hasta en los brindis.»

Un novillero que debutó en Murcia brindo por Murcia y los Murciélagos….

2. Picadores

Hace casi un siglo actuaba en la plaza de toros de Huelva el popular y modesto picador de la localidad Camilo González el Tremendo. Se lidiaba una novillada grande y con mucho poder. El cuarto astado que salió aquel día era una catedral. Bravo de una pujanza extraordinaria y con leña en la cabeza.

Cuando llegó el momento de picarlo Camilo, un tanto pálido, dirigióse en busca del terrible morlaco, pensando lo poco que iba a durar encima de la cabalgadura.

En efecto, en una pavorosa acometida arremetió el cornúpeta contra caballo y jinete, levantando a ambos. El Tremendo se dio una formidable costalada, quedando en la arena medio conmocionado.

El público aplaudió la bravura y fuerza de tan hermoso novillo, deseando se le pusiera la segunda vara.

Los monosabios levantaron del suelo al muy magullado Camilo y con toda presteza lo subieron al caballo, pero con los nervios y la precipitación lo subieron montado al revés. Nuestro hombre atónito y atontado intentó agarrarse al cuello del caballo en el momento que un monosabio le decía: «al toro Camilo que no ha sido ná…»

Abrio los ojos El Tremendo y exclamó desde su asombro: «que no ha sido ná, ¡mardita sea! y le ha quitao er toro la cabeza ar caballo…»

3. Banderilleros

Malaver el Banderillero enfermó gravemente, y a Sevilla llegaron noticias muy alarmantes. Un entrañable amigo apenas que conoció la noticia se dirigió a Salteras. La alegría del amigo no tuvo límites al encontrarse con Malaver, muy arropadito, tomando el sol, en un sillón de enea.

– Manuel que es eso. Pero si te veo hecho un mozo como un junco erecto tieso, un prince superio… como me habían dicho que ya no te levantabas…

– Estoy en las últimas… Te diré es que me ha levantaó el puntillero…

4. Médicos

A Machaquito le pusieron un yeso por una mala cogida cuando llegó la factura su hermano le comentó: «Pues menos mal que no te han puesto mármol…»

A un novillero sevillano muy poco placeado le contrataron para actuar en un pueblo de la provincia. Por no tener, no tenía ni traje de torear que le pidió a un compañero que acababa de estrenar y le había costado un riñón.

El novillero fue cogido de manera sería, destrozándole por completo el traje. Sus compañeros iban a la enfermería y preguntaban por su salud.

– Mientras no entre el shock, bien- llegaron a contestar hasta siete veces los médicos…

– Y digo yo ..¿quien es el shock ….?- preguntó uno de los compañeros.

– Debe ser el que ha prestado el traje- contestó otro.

5. Empresarios

Toreaban en una plaza andaluza Gordito, Hermosilla y Chicorro, y ello era en los tiempos en que los tres podían con los toros, y cautivaban a los aficionados con sus especialidades toreras pintureras.

El empresario, queriendo adelantar en el cartel los mayores atractivos, solicitó de los tres matadores algo extraordinario, que anunciado previamente pudiera servir de gancho a la curiosidad de la afición y redundase en beneficio de la taquilla .

– Diga Vd. –manifestó Antonio Carmona- que podré banderillas en silla si alguno de los toros tiene condiciones.

– Pues yo -dijo José Lara– daré er sarto de la garrocha si lo admite algún bicho.

Y como Manuel Hermosilla (que no tenía especialidades vistosas) callase como un muerto, le preguntó el empresario:

– Y de Vd. ¿qué anuncio?

Y Hermosilla que no confiaba mucho en la honorabilidad del empresario contestó:

– Pos ponga Vd. que yo cobraré antes de comenzar la corría.

6. La Autoridad

Claro, que no siempre consigue el diestro acabar con el toro. En algunas ocasiones el astado es devuelto a los corrales porque el torero que debe despacharlo se niega a ello o no puede con el cornúpeta. Rafael de Paula vivió esta escena después de negarse a lidiar un toro en la Monumental de Barcelona:

«Fue castigado con la consiguiente multa, además de la prohibición de ejercer la profesión durante tres meses. Días después, el ministro de Agricultura, señor Allende y García-Báxter, estuvo en visita oficial en Jerez de la Frontera… Entre Ios invitados figuraba Rafael de Paula, quien fue presentado para que expusiese su problema al Señor Allende.

– Mire Vd. señor Ministro, reconozco mi culpa, pero no creo que la cosa merezca tanto castigo. Además hay que tener en cuenta que de mí dependen ocho hombres inocentes que se han quedado sin trabajo. Y sobre todo no he matado a nadie… Por no matar no he matado ni al toro que me correspondía…

7. Las corridas mixtas llevan ya mucho tiempo

Hace ya algunos años escuché la siguiente crónica:

«Corrida mixta en Avignon (Francia). Un toro de Olea para Doña Tancredo que fue ovacionadísima. Cuatro novillos de Veragua para las señoritas toreras Lolita y Angelita, que estuvieron regulares, y un toro de Miura para Antonio de Dios “Conejito” El último novillo volteó a Lolita, que fue llevada a la enfermería conmocionada. El Conejito sin novedad…”

Joaquín Herrera del Rey

Author: Joaquín Herrera del Rey

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