Jurisdicción de Menores. Aspectos conexos a las Medidas

Familia, empleo y escuela

Dentro del Derecho Penal General Español, encontramos una parcela reciente que es el Derecho Penal Juvenil instaurado en España con posterioridad a otros países Europeos. En 1918 España aprobó la primera legislación sobre menores y se crean los primeros Tribunales Tutelares de Menores, aunque no es hasta 1948 cuando se aprueba la Ley sobre Tribunales Tutelares de Menores (LTTM) con un modelo de justicia de carácter asistencial y que en el articulo 73, recoge la posibilidad de disponer de Equipos Técnicos. Tradicionalmente solo intervenían en el ámbito judicial profesionales del Derecho. Siendo algo totalmente innovador la introducción de otros profesionales y como que a los ya intervinientes les cuesta aceptar las opiniones de otros profesionales. La Jurisdicción Juvenil se especializa y todos los profesionales (Jueces, Fiscales, Equipos Técnicos. Abogados, etc.) que participan en ella también.

Contamos con una ley innovadora que intenta ajustarse a los derechos del menor y a los principios de la constitución y más dura que la anterior aunque necesita de algunos cambios, considerándose desde los Equipos Técnicos que en casos especiales debería de reducirse la edad penal a menores de 14 años. La Ley 5/2000, mas conocida como Ley del Menor, es una de las leyes que más se conocen por las polémicas suscitadas.

Los Equipos Técnico de Menores con su configuración actual datan de los años 80 y posteriormente se crean Equipos Técnicos en otros ámbitos judiciales. La primera Ley que introduce la figura de Equipo Técnico como tal es la Ley Orgánica 4/92 reguladora de la competencia y procedimiento de los Juzgados de Menores, dicha Ley es sustituida por la Ley 5/2000. El Equipo Técnico se encuentra integrado por Trabajadores Sociales, Psicólogos y Educadores que se encuentran presentes en todo el proceso judicial.

El elemento diferenciador con la jurisdicción de adultos es la presencia permanente del Equipo Técnico, es un órgano auxiliar de la Administración de Justicia y un instrumento imprescindible en el procedimiento de menores (Consejo General del Poder Judicial en la Ley 5/2000 y cuya función es asistencia al menor, asesoramiento a Jueces, Ministerio Fiscal y mediación Penal Juvenil detallada en la Ley 5/2000). El Equipo Técnico interviene en la fase previa a la instrucción (medidas cautelares), Instrucción (informe: cuyo destino es siempre el expediente judicial, etc.), celebración Audiencias (informes, etc.) potsentenciales (informes revisión, sustitución de medidas, extinción, etc.)

TAREA DE LOS EQUIPOS TECNICOS

• Compromiso social de educar y reinsertar, finalidad educativa, (ver y conocer las circunstancias sociales)

Obligaciones de los Equipos Técnicos

• Informe Inicial

• Valoración

• Propuesta de medida que se ajuste al perfil

• Fin de la ley es recuperación social del menor trasgresor

• La delincuencia juvenil atañe a todos

• Labor de concienciación

Así, además de la importancia que tiene el tipo penal (robo, hurto, etc.) es necesario evaluar por el Equipo Técnico los aspectos y circunstancias que rodearon a la conducta, y la situación del menor con respecto a esa conducta.

Utilización de la violencia. Repetición de la conducta y reincidencia, se debe tener en cuenta que no todo el que comete un delito es delincuente.

En general, las conductas de los niños y adolescentes, adaptadas o problemáticas, están condicionadas por tres aspectos: maduración, aprendizaje y ajuste social; más específicamente, las conductas están fuertemente condicionadas y son una consecuencia del aprendizaje que tiene lugar en el medio familiar, escolar, social y comunitario en el que vive y se desenvuelve la persona.

Filosofía de la Ley 5/200: juzgar al menor para imponer una sanción reinsertadora, siempre en interés (interés del menor delincuente: lo que le interesa al menor, equilibrio entre sus derechos y sus deberes, no lo que el menor quiera, sino lo que le interese.) del menor delincuente, reinsertar a un individuo para que sea capaz de vivir en sociedad sin alterar la paz social.

El Juez aplica la Ley, valorando el delito propiamente, las circunstancias psicosociofamiliares son estudiadas por los Equipos Técnicos.

En las Medidas Cautelares el Equipo Técnico asesora cuando existen indicios racionales de comisión de un delito o indicios de eludir la justicia y el Fiscal solicita al Juez la celebración de Medida Cautelar (Internamiento: casos gravedad, repercusión y alarma social), Libertad Vigilada o Convivencia con otra persona, familia o grupo educativo). En estos casos, se solicita del Equipo Técnico que asesore sobre las circunstancias y situación del menor y la naturaleza de la medida cautelar y asista al acto de Comparecencia, informe al Juez sobre la conveniencia de la medida solicitada por el Ministerio Fiscal en interés del menor.

En la fase de Instrucción se solicita del Equipo Técnico que informe sobre la situación psicológica, educativa, familiar y entorno social; así como sobre las circunstancias relevantes a efectos de adoptar alguna medida o realizar propuestas de no continuar la tramitación, de intervención socioeducativa o medida, y de posibilidad de mediación.

En la Audiencia, se solicita al Equipo Técnico se pronuncie sobre la medida propuesta por el Fiscal, exponga las circunstancias del menor.

Informes Post-senténciales, en suspensión del fallo, modificación, extinción o sustitución de medidas y sobre la condición de la actividad socioeducativa.

Los procesos de Mediación entre el menor infractor y la víctima son dirigidos por el Equipo Técnico y si se valora positivamente el proceso se suspende la tramitación judicial y se propone el archivo de las actuaciones.

Los profesionales del Equipo Técnico en el informe de la situación del menor, se valora, desde un punto de vista personal y socioeducativo, la conducta atribuida, etc. Esto tendrá gran importancia en la ejecución de medidas porque no será lo mismo trabajar con menores pertenecientes a familias normalizadas que los que pertenecen a familias multiproblematicas. En algunas medidas como por ejemplo en el Tratamiento terapéutico el menor tiene que prestar su consentimiento y el Juez y Fiscal son los responsables. El tiempo es percibido de diferente forma según la edad, no es igual entre los 14-18 años que a los 40 años. Conforme crece el tiempo se acelera, el cómputo del tiempo es diferente al adulto. Debemos tener en cuenta que la vida en el centro es más dura que en prisión.

Ámbito socio-familiar:

A nivel familiar las variables de mayor incidencia en la socialización:

• Discordias conyugales: Estructura de poder dentro de la familia (Conflictos de pareja, Malos tratos, Separaciones, divorcios, etc.)

• El cambio en las estructuras familiares: Aumentos de problemas familiares, desestructuracion familiar, de familias monoparentales que se expanden cada vez mas, familias reconstituidas y vueltas a desestructurarse y reconstituirse. Con la problemática que esto conlleva en el descontrol y en la imposición de normas y en los cambios a escala interna familiar. Para los hijos, la situación es muy diferente, si se es huérfano, de padre divorciado o sin padre, etc.

Entre los factores familiares con mayor capacidad de influencia se encuentra sobre el consumo de drogas el estilo educativo de los padres, las relaciones afectivas y la comunicación, conflictividad familiar, conductas violentas o agresivas familiares.

Como podemos observar en el gráfico siguiente , tenemos que el tipo de familia a que pertenecen los menores que han delinquido en la provincia de Sevilla durante el año 2004, el 53% pertenece a familia estructuradas y normalizadas, el 21,6% son desestructuradas, el 11,4 reconstituidas, el 7,8% pertenecen a familias multiproblematicas y el 6% convive con la familia extensa.

Las conductas problemáticas se comprenden mejor examinando la estructura familiar; la teoría familiar sintética formula la conducta antisocial como el resultado de un funcionamiento desajustado en el sistema familiar. El sistema familiar tiene un punto de equilibrio y las perturbaciones surgen de dentro y de fuera, relaciones se auto-estabilizan. Las normas rígidas o muy flexibles pueden interrumpir la relación entre los componentes familiares. Los padres deben buscar un punto de equilibrio en la educación de los hijos, carecer de normas o que estas sean demasiado rígidas puede provocar conflictos.

La socialización explica como los menores y/o jóvenes desarrollan normas evitando motivos y tentaciones de conductas disóciales (agredir, robar, etc.). El control interno y cualidades de las personas protegen de los impulsos internos y del entorno. El control externo es ejercido por los grupos sociales especialmente los significativos para los menores (iguales, familiares, etc.). El vínculo de los menores y/o jóvenes que no delinquen tienen elementos como el apego a personas significativas (padres, escuela), compromisos sociales, creencias y normas, implicación, etc. Y las conductas delictivas surgen cuando se produce un debilitamiento interpersonal. Esto no quiere decir que por cualquier circunstancia no puedan tener un hecho delictivo puntual.

Hay menores que tienen una trayectoria delictiva considerable y en los que las familias y los servicios sociales se encuentran desbordados y limitados. En estas ocasiones, aplicar una medida de internamiento a los 14 años resulta tardío para iniciar una intervención educativa, de ahí que la intervención debería haberse realizado antes y las diferentes administraciones basándose en la comunicación y no en la burocratización realicen una intervención educativa desde el momento de presentarse el riesgo.

El aprendizaje en los hijos tiende a repetirse generacionalmente, la interacción entre padres e hijos, la comunicación y transmisión de afecto, valores, normas, disciplina, actitudes, etc., (Déficit afectivo, Escasa comunicación o inadecuada, contradictoria, ambigua, ausencia de normas conducta o cambiantes o demasiado rígidas o autoritarias, etc.). Puede llevarles a conflictos. La insatisfacción les produce ansiedad y pueden reaccionar con conductas delictivas (buscando llamar la atención, venganza, escapar de la situación que viven, etc.). De los menores que acuden a la Fiscalía se deduce que el 47,5% cumplen las normas como regla general y el 52,5% no respeta las normas impuestas por las figuras adultas de referencia. La escala de valores ha cambiado tanto que no parece políticamente correcto poner demasiados limites, es igual que esta pasando en el resto de las cosas en la sociedad, se da todo y permite todo, y cuando se desborda la situación comienzan los problemas.

La violencia familiar o malos tratos de los hijos a los padres, este tipo de conductas se ha incrementado en los últimos tiempos, es más amplio pero no son denunciadas. Y se interviene judicialmente en aquellos casos en que la situación se vuelve insostenible y/o existen secuelas físicas graves. Les cuesta comprender qué piensa y siente su interlocutor. Posee escasa capacidad de introspección y autodominio “ me da el punto/ la vena, me miro mal….”Su principio es el egoísmo desacerbado” primero yo y luego yo”, utilizan la casa como un hotel. Sólo entienden de las obligaciones de los padres tienen muchos derechos pero no consideran que tengan ninguna obligación. El no-cumplimiento de sus exigencias supone el inicio de un altercado que suele acabar en agresión. En gran número no realizan ningún tipo de actividad educativa ni laboral. El grupo de iguales suele presentar conductas disóciales y no respeta normas. Mantienen una relación amor-odio madre-hijo y/o padre hijo, suelen ser consumidores de sustancias tóxicas y sustraer dinero familiar para su consumo. En ocasiones es una conducta de maltrato aprendida y existe dificulta de los padres para imponer normas y que se respeten. Los menores no niegan su participación, la relatan con bastante frialdad y realismo.

No hay que olvidar la influencia que los factores de personalidad tienen en el desarrollo de la agresividad Las conductas antisociales que se generan entre los miembros de una familia sirve a los jóvenes como modelos y entrenamiento antisocial que se exhibiría en otros ambientes, debido a un proceso de generalización de las conductas antisociales. La agresión como cualquier conducta dirigida a provocar dolor o dañar de alguna forma a otro organismo. El comportamiento violento es un conjunto de estímulos consecuencia de nuestra conducta, es la agresividad descontrolada, el agresivo nace y el violento se hace, en la mayoría de los casos.

La delincuencia juvenil y las conductas violentas han aumentado en los últimos años, la delincuencia en 12-14 años era mucho menor que en 16-18 años y menores que antes no pasaban a la justicia (escolarizados, sin problemas sociales, etc.) presentan expedientes, se denuncia más. El tipo de conductas problemáticas ha cambiado predominando la condición de adolescente que un contexto social deprivado, etc.

Las conductas violentas no son generalizables en el comportamiento de los jóvenes. Los adolescentes que presentan conductas delictivas requieren nuevas pautas de tratamiento, siendo los menores de sexo masculino los que presentan más conductas infractoras o delictivas.

En los antecedentes de las conductas delictivas de los menores encontramos la adolescencia, familia, medioambiente, violencia, pobreza, consumo tóxicos.

Las actitudes de los jóvenes son innovadoras en todos los aspectos incluidas las libertades personales, normas, y escala de valores. Los adolescentes tienen su propia cultura adquirida a lo que contribuye la publicidad, el desarrollo de las nuevas tecnologías, etc.

Los padres a menudo se plantean negociar con el adolescente, el problema es ¿Hasta dónde se puede permitir, dónde colocar las barreras?. Código Civil en vigor en sus Art. 154- 155 generalmente son olvidados: Deber de respetar a sus padres siempre, contribuir a las cargas familiares mientras están en casa .

Los niveles sociales más bajos por constatación y por sentimiento, La marginación (económica, social, familiar, etc.), hacinamiento, socialización deficiente, etc.; presenta mas probabilidad de emitir conductas disóciales. El desarraigo (movilidad geográfica e inmigración) debilita el apoyo social y también se asocia a conductas delictivas.

De los menores/jóvenes con expedientes en la Fiscalía de menores se desprende que las adicciones en el núcleo familiar representan algo más del 28% (padre drogas: 17%, padre alcohol: 4,7%, hermanos: 1,6%, madre a las drogas 1,6%: padre y madre a drogas: 2,7%), (no adicciones: 72%)

Estas circunstancias llevan a deteriorar aun más la situación y encontramos que de los menores con Expedientes tenemos el 16,5% de ellos han tenido o tienen algún familiar con problemas con la justicia.

Pero no todo depende exclusivamente de la propia persona, edad, sexo, o de las carencias y conflictos que presentan. Las infracciones de los menores/jóvenes/adolescentes se pueden, explicar además de por las características personales, por la presencia del joven en un determinado espacio o contexto. La Relación con grupos de riesgo (56,5% ), ociosidad, tiempo libre desocupado o mal orientado, consumo tóxicos, etc.

Es un hecho constatado que es más elevado el porcentaje de chicos infractores que de chicas, En los Equipos Técnicos de Sevilla aproximadamente el 90% son varones. Las principales explicaciones biológicas (hormonas- conducta agresiva), sociales (socialización mas permisiva en cuestiones de agresión), otras (machismo, corpulencia, etc.)

Muchas de las conductas infractoras cometidas por los adolescentes tienen que ver con la necesidad de ocupar su tiempo disponible vacío, que pasan en la calle. Con frecuencia son los mismos adolescentes aburridos u ociosos que disfrutan de Tiempos vacíos en espacios no formales cometen infracciones tipificadas como delitos. Una parte importante de las infracciones son prácticas y conflictos de diversión, altercados y enfrentamientos entre personas y grupos que se producen en los tiempos y lugares de ocio nocturno de los fines de semana. Las conductas violentas aquí son un componente más de la aventura de la diversión.

Un factor ligado al contexto social próximo que va a tener una influencia directa sobre el menor es el grupo de iguales teniendo una influencia directa sobre su conducta. Espacios que deberían tener mayor capacidad de influencia la familia, el medio escolar, el barrio.

¿Qué lleva a que un menor se implique en actividades delictivas?

La respuesta supone comprender las variables ambientales y personales que establece una tendencia o disposición a un estilo de vida antisocial. Sin la tarea previa de clarificar estos factores, los programas de tratamiento carecerán de rigor y efectividad, ya que no estarán basados en los correlatos del delito.

Se han señalado diversos factores de riesgo que incrementan la propensión de un joven hacia la delincuencia. Un factor de riesgo es aquel, que se halla presente, incrementa la probabilidad de que un niño desarrolle un trastorno emocional o de conducta en comparación con los niños de la población general. Por ejemplo, un niño “en riesgo” podría provenir de un hogar marginal, con unos padres que son negligentes en su trato o que incluso abusan de él, con pocos vínculos sociales, que tienen fuerte lazos con amigos antisociales, y que vive en un barrio donde hay índices elevados de violencia.

Ahora bien, no todos los niños que están expuestos a estas condiciones desarrollaran una actividad delictiva. La presencia de factores de protección puede compensar la influencia negativa de los factores de riesgo. Los factores de protección son atributos de personas, ambientes, situaciones y acontecimientos que actúan moderando las predicciones de resultados patológicos de niños calificados “en riesgo”. Así, los factores de protección proporcionan una “resistencia” ante los factores de riesgo, fomentando patrones de conductas adoptados y competentes, como puede ser confianza en uno mismo, buenas habilidades sociales, cohesión familiar, identificación con un modelo adulto prosocial y una buena red de fuentes informales de apoyo social a través de amigos, familia extensa, vecinos profesores.

Ningún factor tomado de manera aislada, justifica la conducta delictiva o violenta. La comprensión científica de los patrones sociales requiere una visión holística e integrada de la persona a lo largo del tiempo, Así una perspectiva que contemple el desarrollo de la carrera delictiva ha de señalar que los factores que influencia los conductas sociales se funden y mezclan en ese desarrollo: Los menores agresivos, por ejemplo, son impopulares y rechazados por sus compañeros; consecuentemente, tienden a asociarse con compañeros que están igualmente al margen de los grupos bien integrados y una vez entra un miembro nuevo en estos grupos empiezan a obrar procesos recíprocos que llevan a conductas mas homogéneas, incluyendo las actividades delictivas. Entonces se produce una transmisión de valores y un contagio de los problemas sociales, de este modo se refuerzan actitudes y conductas antisociales, por la situación o el ambiente en el cual se halla metido el joven.

La inteligencia de cuya base genética nadie duda, es otra variable relacionada tradicionalmente con la delincuencia. La moderna investigación señala que esa relación no es directa, sino motivada por otras dos variables: el fracaso escolar en la escuela y la asociación con compañeros antisociales.

Una baja inteligencia dificulta el éxito en la escuela, lo que a su vez fomenta en el alumno un deseo de compensar su autoestima en la compañía de chicos que, como él, están al margen del triunfo en los estudios. Ambos factores se alimentan mutuamente: cuanto más se retrase un joven en sus estudios, mas tendera a apoyarse en compañeros que se marginan de la escuela, lo que a su vez producida unos resultados académicos peores.

El entorno escolar, a través de las experiencias y aprendizajes que proporciona puede incrementar ó disminuir la probabilidad de que los menores lleven acabo comportamientos inadecuados o delictivos, o que, por el contrario, desarrollen conductas “prosociales”, de ayuda, solidaridad cooperación, y comunicación interpersonal eficiente. Las deficiencias académicas y niveles bajos de funcionamiento intelectual están muy relacionados con“ conductas “antisociales”. La conducta antisocial (absentismo, expulsiones…) predice también el posterior fracaso escolar y bajo rendimiento académico.

Se ha observado que hay una estrecha relación entre el fracaso escolar y la delincuencia juvenil. A los alumnos delincuentes no les gusta la escuela, la rechazan y faltan las clases. No tienen interés en las asignaturas, no están motivados a aprender y asisten a clase sólo para estar presentes. Sus profesores pierden el ánimo. Terminan agotados porque ya no están en condiciones de cumplir el enorme compromiso personal indispensables en la enseñanza de alumnos motivados. Los niños se crían sin disciplina y guardia; no están preparados para la enseñanza de la escuela, no han aprendidos a estar sentados tranquilos durante cierto tiempo y a concentrarse en temas intelectuales.

En los últimos tiempos, se viene desarrollando de manera alarmante nuevas formas de expresión del comportamiento conflictivo en adolescentes y jóvenes dentro del ámbito escolar, como es la violencia en los centros educativos. Las más extendidas son las que tienen que ver, por una parte, con los daños infligidos a aulas, dependencias, objetos y mobiliario de los centros escolares, y por otra, con el trato indisciplinado e irrespetuoso hacia profesores y alumnos. Así, las intimidaciones, amenazas agresiones físicas y verbales, los robos y los insultos forman parte de la cotidianeidad escolar en muchos centros. Las víctimas de estas formas de expresión son los alumnos que no comparten las normas y modos de hacer de los alumnos infractores y los propios profesores.

Lo que los jóvenes pretenden (y en gran parte consiguen) con estas formas desajustadas de conducta es:

• Transgredir las normas y evitar el proceso de aprender costosas disciplinas de conductas.

• Ejercer el poder y afirmarse frente a la autoridad escolar.

• Divertirse y buscar sensaciones y experiencias nuevas.

• Mostrarse como modelos admirados y seguidos por sus iguales.

• Resolver situaciones de conflicto interpersonal o emocional, de la única forma que saben hacerlo.

A MODO DE PREVENCIÓN SE CONSIDERA QUE:

Los institutos de enseñanza disponen de una gran variedad de posibles medidas preventivas contra la violencia en su entorno. El criterio básico consiste en el mejoramiento de las relaciones humanas entre los profesores, entre los alumnos y entre profesores, alumnos y padres y en el apoyo del desarrollo de interacciones positivas entre los miembros de estos grupos de personas. Más importante que la enseñanza en materias especializadas es la labor educativa del profesor, dado que la familia fracasa cada vez más en el cumplimiento de esta función.

Todos los conflictos que nacen en la escuela tienen que resolverse, no obstante, de modo pacífico; la competencia tiene que basarse en el respeto mutuo de las personas.

Habrá que volver a dar más importancia al rol del profesor como modelo y consejero para los alumnos (actualmente perdida de prestigio), como persona que representa y transmite normas y valores sociales. El comportamiento de los profesores y el ambiente escolar tienen que estar caracterizado por un manejo constructivo de los conflictos.

Deberían establecerse, también para aquellos alumnos que estén mal calificados, cansados de la escuela y agresivos, programas prácticos que, como alternativa a la escuela, aumentan su capacidad de trabajar y su perseverancia en el trabajo, para que estos jóvenes puedan disfrutar también de éxitos.

Lo deseable es que el control de la violencia escolar por medio de la justicia puede efectuarse solamente por excepción, en casos graves, los que la escuela ya no logra manejar. Limitarla a casos de molestias graves, en la que la dirección de la escuela o los padres presentan una denuncia.

Correctivos como la suspensión temporal de las clases o la expulsión de la escuela tampoco representan reacciones a al violencia en la escuela que solucionan los problemas.

La solución está más bien en la compensación. Un alumno que ha empleado la violencia tiene que participar activamente en la reparación de los daños materiales.

Los alumnos deberían participar activamente en el establecimiento de reglas escolares sobre el manejo de conflictos y sanciones, tal participación contribuye a que esta sanciones les parezcan justificadas y necesarias y a que ellos puedan formarse una idea de la necesidad social de las normas y de la compensación de daños.

Finalmente no debemos olvidar, que la violencia, la indisciplina, la desmotivación, la falta de trabajo y de valoración del esfuerzo, son síntomas preocupantes que requieren de todos los agentes involucrados en el proceso educativo.

La probabilidad de reincidencia delictiva, se encuentra relacionada con una serie de factores como son:

1. Historial delictivo.

2. Pautas educativas.

3. Educación formal / empleo.

4. Relación con el grupo de iguales (amigos delincuentes, conocidos delincuentes,…).

5. Consumo de sustancias.

6. Ocio / diversión.

7. Personalidad.

El Uso/consumo de sustancias tóxicas, generalmente llega con mensajes ambiguos que no sirven, las drogas en menores son bombas de relojería y por ahí se comienza, los chicos saben bien que el consumo es una infracción administrativa, el tráfico es delito. El consumo de drogas, pastilla y sustancias de diseño tiene mucha relación con la violencia juvenil, es un complemento, determinadas maneras de beber les lleva a la pérdida rápida del control y entretenimientos destructivo sin ninguna inhibición ni trama normativa, sin límites, sin inhibición, el enfrentamiento y la destrucción pueden encajar perfectamente en una noche llena de ritmo. Los menores infractores sevillanos, consumen tabaco el 63,5%; el 54% alcohol; el 45,5% admite el consumo de hachís; drogas sintéticas el 8,2%; aunque todos estos porcentajes podrían ser y en algunos casos se constatan, que son bastante mayores, porque cuando ingresan en los centros se les realiza control analítico y se comprueba, no existiendo otro medio de hacerlo con los que no ingresan en centros, por lo que no es un dato real, solo estimativo, dado que es lo que ellos manifiestan.

Author: Nieto Morales, Concepción y Coto Meléndez, Carmen

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