Editorial

Es motivo de satisfacción para quienes integramos este Colegio de Abogados ser anfitriones de la Abogacía mundial, que en la última semana de este mes de octubre se reúne en Sevilla para celebrar el 53º Congreso de la Unión Internacional de Abogados (UIA). No se trata de una convención al uso ni es exagerado afirmar que con ella Sevilla se constituye durante una semana en capital mundial de la Abogacía, que no en vano en esos días estarán con nosotros más de mil doscientos abogados venidos desde los más distintos lugares de los cinco continentes.

Hace dos años fue todo un ilusionante reto competir con otras importantes capitales para que ese Congreso se celebrase en España y afortunadamente logramos que fuese en Sevilla. No es un congreso más pues la UIA se fundó en 1927, es la más antigua de las asociaciones internacionales de abogados, agrupa a más de doscientos Colegios -entre ellos el de Sevilla-, federaciones y asociaciones que representan a casi dos millones de abogados, contando además con miles de miembros individuales de más de cien países. Es también una organización colaboradora de la ONU en asuntos jurídicos. Está claro que los abogados sevillanos tenemos motivos más que suficientes para sentirnos satisfechos y orgullosos con ese encuentro.

No es gratuito que lograsemos ser sede del 53º Congreso UIA enarbolando el lema «Sevilla, encuentro entre Culturas» ni que ahora uno de los temas principales que se han de tratar en nuestra ciudad se titule “Mundialización, Tolerancia y Derecho”. Sevilla es y ha sido siempre un auténtico crisol de culturas, donde caben todas las razas, creencias, ideologías y religiones. Por fortuna la Ciudad adormecida, que los sevillanos padecemos, continua siendo una invención de la historia fatalmente atractiva para quienes viven fuera de ella. Nuestros visitantes nos hacen sentirnos orgullosos de esa Sevilla a la que tanto queremos y que tanto nos duele.

Estamos convencidos de que nuestros ilustres visitantes, compañeros de todos los continentes y todas las nacionalidades, alcanzarán en Sevilla conclusiones importantes en esa lucha constante de todo abogado por lograr un mundo mejor para todos. Sabemos también que han de encontrarse con esa magia que buscan en Sevilla y que la ciudad sabe transmitir siempre.

Los abogados sevillanos ofrecemos a la ciudad este logro y nos sentimos muy honrados con un evento que quedará inscrito en la historia del Colegio, transmitirá la imagen de Sevilla a todos los rincones del mundo y, a buen seguro, no decepcionará a nadie. Sevilla sabe enamorar.

Author: José Joaquín Gallardo Rodríguez

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